sábado 21 de julio de 2007

Te ganaste un puesto en el salon de la fama de los Cuentos de Hadas.

Pretende que lo ves todo a través de un espejo, para no verlo directamente. yo no lo veo por un espejo ni directamente, lo miro todo a través de mis ojos cerrados. Y en mi imaginación agarraba un gran pincel y sonreía por tener un enorme trozo de nada esperando a que yo lo convirtiera en algo, con ayuda de mis colores, infinitos colores derrámandose por todas partes.

Cuando moviste la boca para hablar, todo el mundo era como la sombra de un edificio derrumbándose. Todo a mi alrededor terminó en escombros y frenéticamente sólo podía dibujarte a ti como el bueno del cuento, quiero que me asustes, me ataques y me encarceles. No me rescates más nunca. A ti siempre los colores te resaltan, a mí me entierran, quería controlar eso y no usé pincel, mandé a los colores con las manos.

Y dibujé, mientras te oía, e imaginaba cómo estaban las cosas afuera de mis ojos. Después de dibujar un tiempo la imagen era familiar. Y abrí los ojos, pero yo no lo noté, aunque sabía que visto desde otra perspectiva, mi incompleto cuadro se estaba pareciendo a tu incompleto monólogo.

Decidí usar pincel y me quité la pintura de las manos dejando marcas en todas las paredes de mi memoria, al menos para dejar huella de mí en ella y poder reconocerme en el futuro pues no hay nada de mí en mis recuerdos. Sólo hay muchas mujeres, todas interpretadas por mí y cada una con una tragedia propia. Todo para que las salvaras y fueras el héroe.

Luego volví a mi cuarto de pinturas, y resbalé en ellas, y me levantaba cubierta hasta el último rasgo sumergido en pintura blanca, raspaduras y golpes, era como un fantasma, yo misma me daba miedo, como un monstruo imaginario.
Antes de terminar, firmé el cuadro, porque me estoy desvaneciendo y apenas puedo dibujar y nadie nunca sabrá quien lo hizo.
Y mi cuadro me haría famosa, después de todo muchos artistas se vuelven famosos después de morir.

Pero mi obra no morirá, tú la mantendrás viva. Porque voy a pintar mis labios con todas las cenizas que quedaron de los colores que quemé, y voy a besarte tantas veces que la imagen de lo que pinté se escapará de mi boca, y sin que sepas quedará grabada en ti, y ahora tienes en tu memoria una obra hecha por un monstruo-fantasma que se convirtió en el terror del cuento.

Ya que todas las historias de amor en las que me involucras, no son más que máscaras y disfraces que al ser descubiertos trazan su propio mural, vacío y sin color, como el que yo tenía al empezar. Quedan con un rostro invisible detrás de la máscara.

No tengo por qué despertar. Dentro o fuera de mi mente hay dos imagenes, como dos gotas de agua (o de pintura).
Ya no hay cuento, se necesita una dama en peligro, pero yo no puedo serla.
¿Podrías por una vez salvar al Monstruo y no a la Princesa?


Para Oriana. Te amo mi amorr!! (Vivirás tu propio cuento.)